Ir al contenido principal

Don Florencio Castillo en México

El historiador costarricense presbítero Manuel Benavides Barquero acaba de entregarnos su último trabajo de investigación sobre Don Florencio Castillo, con el título de “El Canónigo Florencio Castillo. Sus luces en un México independiente y federal”, publicado en San José, Costa Rica, en este año 2013.

Es un grueso volumen de 540 páginas, lleno de interesantes noticias y documentos de la vida de Don Florencio en México, desde su llegada en mayo de 1815 hasta su muerte en 1834. Son casi veinte años de vida, de los que se sabían muy pocas cosas, con la acuciosidad con que los investiga e interpreta el citado autor, que nos permite conocer de él más de los cuatro tópicos que todos sabíamos.

El retrato que nos pinta de Don Florencio lo enmarca en un contexto político y eclesial del México independiente y federal, como bien titula el libro, proyectando hacia nosotros esas luces con que brilló con propiedad en México, que lo hizo famoso y respetado por sus contemporáneos.

Leyendo el libro nos queda la tristeza de que muriera tan pronto y ese faro luminoso se apagara cuando parecía que estaba llamado a seguir brillando.  Sus luces se proyectaron en México, más allá de su muerte, en su obra, sus descendientes, rama familiar que aún vive en México.

Con este libro se completa el Don Florencio ofrecido en el anterior, titulado “El Presbítero Florencio Castillo. Diputado por Costa Rica en las Cortes de Cádiz”, dado a la luz en San José, en el año 2010. Hay que felicitar al P. Manuel Benavides por esta titánica obra de investigación y estudio interpretativo, fruto de muchos años de viajes y búsquedas y lecturas, en archivos de España, México, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, etc. que lo coloca, ya desde ahora, en el referente obligado al que hay que acudir para conocer ese personaje y esa época de nuestra historia.

El libro se recomienda por sí mismo y nos llena de satisfacción el ver nacer trabajos como el del P. Benavides.


Fray Vérnor M. Rojas Contreras

Comentarios

Artículos más leídos durante el último mes

La Iglesia de las Ánimas de San José (II)

2. Convento de frailes capuchinos: Efectivamente, en algún momento del año 1949, Mons. Sanabria debió de acordar con los Padres Capuchinos la cesión a estos del terrero donde se enterraron las víctimas de la epidemia del cólera de 1856. Así, sabemos que el 2 de enero de 1950 Mons. Sanabria escribe al P. Valenciano informándole del próximo establecimiento de los Padres Capuchinos en San José, “precisamente en el sitio que fue Cementerio del Cólera, en donde ellos además de fijar su residencia habrán de construir la Iglesia o Capilla de Ánimas que fue el objeto para el cual fue donado aquel terreno. Estoy seguro de que este informe habrá de ser de su pleno agrado, no solo porque ya se ve próxima una solución al problema de la construcción de la iglesia de las Ánimas, sino también porque aquel vecindario aprovechará no poco de los ministerios de los Padres” . Ese mismo día contesta el Padre Valenciano a Mons. Sanabria felicitándole por su decisión. El 14 de abril de 1950 desde Car...

La iglesia de las Ánimas de San Jose (I)

El presente trabajo trata de señalar los principales hitos de la Historia de la Rectoría Preciosísima Sangre de Cristo , más conocida como Iglesia de las Ánimas, dada su importancia para la ciudad de San José y su estrecha relación con los orígenes de la actual sede del Archivo Histórico Arquidiocesano “Monseñor Bernardo Augusto Thiel”. La Iglesia de Las Ánimas, ubicada en la Avenida 10 de San José, es un hito urbano de la capital josefina, por su ubicación actual en una de las principales entradas a la ciudad y junto a los principales cementerios de la misma y por erigirse sobre el solar del antiguo Cementerio del Cólera , en el que fueron enterrados los afectados por esa epidemia en el año 1856 a raíz de la Campaña Nacional contra William Walker. La investigación se ha hecho a partir de las fuentes documentales existentes en el Archivo Histórico Arquidiocesano. Por ello sus conclusiones podrían verse matizadas a partir de la consulta de otros acervos documentales. Se ha co...

Parroquia San Juan Bautista, Tibás, San José

En este año la parroquia San Juan Bautista de Tibás está cumpliendo 150 años de fundación de la parroquia , hecho acaecido el 2 de enero de 1865 y por la tanto un motivo de alegría, regocijo y que nutre y vigoriza la sociabilidad , las estructuras comunales y su identidad,  antes  pueblerina y hoy pujante cantón alrededor de su templo parroquial. La población del Murciélago se encuentra ubicado en actual distrito San Juan, cantón de Tibás. Tuvo su primera ermita en 1837 , previa solicitud y financiamiento de vecinos del lugar (Campos Ramírez, 2014, P.128). Desde esa fecha se estableció la Ayuda de Parroquia que abarcaba las poblaciones de Uruca, San Vicente y San Isidro, entre otras (Campos Ramírez, 2014, P.133). En 1852, los vecinos de San Juan del Murciélago solicitaron la creacción de la parroquia, sin embargo, esa petición fue denegada. Finalmente, mediante un movimiento de las fuerzas vivas de ese lugar, firmas de vecinos y estudio de las autoridades eclesiástica...

Fray Antonio Margil

Fray Antonio Margil nació en Valencia, el 18 de agosto de 1657 . Sus padres se llamaban Juan Margil y Esperanza Ros. Fue bautizado dos días despu é s en la parroquia de san Juan del Mercado, hoy llamada de los Santos Juanes .   Vistió el hábito franciscano a los 18 años de edad en el convento de la Coron a , de Valencia, en el que hizo la profesió n un a ñ o m ás tarde, tomando el nombre de Antonio por el de Agapito que le habían puesto en el bautismo. Ordenado sacerdote de 1682, residió en los conventos de Onda y Denia, de donde en marzo de 1683 pasó como misionero a las Indias Occidentales. Ya en Am é rica, se decidió con todo el entusiasmo de su juventud y celo religioso a evangelizar a los indígenas, recorriendo a pie, var i as veces, parte de las Am é ricas Central y septentrional, entre Luisiana y Panamá, y cosechando copiosos frutos .   Quer é t a ro, en M é xico, fue el primer centro de su actividad , si bien pronto comenzó su fabulosa etapa misioner...

Los sacerdotes de la Diócesis de Costa Rica en medio de la epidemia del Cólera

Concluida la Batalla de Rivas , a causa de la epidemia desatada por el contagio del cólera, el ejército expedicionario costarricense tuvo que devolverse a territorio nacional. Con la vuelta del ejército entraba también la enfermedad. Ante tal flagelo, el papel jugado por los sacerdotes -en los casos donde no salieron huyendo- y por la misma jerarquía católica, en su esfuerzo por evitar la propagación de la enfermedad y en la difusión de posibles remedios para la misma, fue de gran importancia. La sección de Fondos Antiguos del Archivo de la Curia Metropolitana , custodia una gran cantidad de cartas dirigidas tanto por el Gobierno a la jerarquía católica como de ésta a los presbíteros y viceversa sobre las medidas que se tomarían con respecto a la epidemia. El 12 de mayo de 1856 llegó una carta a Mons. Llorente, en la que se le comunicó que la comarca de Puntarenas estaba siendo atacada por el cólera. En este mismo documento, firmado por Rudecindo Guardia, se le informaba al prela...