Ir al contenido principal

Entradas

Nuevo catálogo de Fondos Antiguos

Nos complace presentar el catálogo en línea de Fondos Antiguos , por medio del cual es posible consultar a través de Internet los dos principales catálogos existentes de esta importante agrupación documental de nuestro Archivo. Fondos Antiguos , como bien conocen los investigadores del Archivo Histórico Arquidiocesano, es una agrupación documental fundamental para el estudio de una gran variedad de temas desde finales del siglo XVI hasta 1920, lo que ha motivado la realización de distintos proyectos de catalogación de sus documentos, proyectos que han fructificado en una variedad de instrumentos pero muy especialmente en dos de ellos: El catálogo realizado bajo la coordinación de Sandra Chavarría, docente de Historia de la Universidad Nacional, durante las dos últimas décadas del siglo XX, que abarcó las primeras 80 cajas (en lo sucesivo, Catálogo UNA, que contiene la referencia de documentos en general desde el siglo XVI a 1880); y el catálogo realizado por el Archivo Histórico Arquid
Entradas recientes

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (VIII): Mons. Rafael Otón Castro Jiménez, primer arzobispo de San José

La noticia de que Costa Rica tendría su propia Provincia Eclesiástica no pasó desapercibida dentro de los habitantes del país. En sí, se volvió en un hecho de realce e importancia para el año de 1921, en el cual también se conmemoraba el centenario de la independencia del antiguo Reino de Guatemala de España. Muchos vieron el acto como un elemento más en la conmemoración del suceso independentista, aunque como ya se ha demostrado, no respondió propiamente a algo orquestado por la Santa Sede en relación con el centenario de la independencia. Como el hecho era de tanto realce los periódicos del momento hicieron notas y reportajes sobre la nueva división eclesiástica, así como de Mons. Castro, en particular por ser el arzobispo de San José. El hecho tuvo connotaciones nacionales, así como centroamericanas. Los periódicos y los periodistas, como es la costumbre presentaron el eterno error de que el arzobispo era el jefe del resto de obispos residente en el país. Sin embargo, a pesar de est

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (VII): El proceso de romanización y su impactó en la designación de los nuevos obispos

¿Por qué llegaron a ser obispos de las nuevas sedes catedralicias Rafael Otón Castro Jiménez, Antonio del Carmen Monestel y Agustín Blessing? La respuesta no se encuentra solo porque el Estado lo deseaba, como se indicó en la última entrega. Ésta se encuentra más bien en un proceso que se llama la romanización de los fieles y ministros ordenados que Roma impulsó para el caso de América Latina luego de 1830, pero que en Costa Rica se profundizó luego del episcopado de Mons. Thiel en 1880. Antes de explicar dicho proceso se debe aclarar cómo fue el nombramiento del paulino Agustín Blessing en el vicariato apostólico de Limón. Desde el inicio de los planes de división de la diócesis de San José se indicó que en Limón se crearía un vicariato atendido por los paulinos de la provincia de Colonia, Alemania, residentes en Costa Rica, pero que el hombre escogido debía ser de la confianza de Mons. Stork. Cuando apareció el nombre de Agustín Blessing no se habló de otro más. Desde Roma se present

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (VI): Las explicaciones políticas y diplomáticas de su origen

La participación del Estado costarricense en la elección de los nuevos obispos y hasta en la división territorial de la Provincia Eclesiástica del país respondía a las buenas relaciones entre en la Santa Sede y Costa Rica . Lo cual es inobjetable y las fuentes lo confirmaron. Sin temor a equivocación y en términos diplomáticos se puede decir que la Santa Sede le “debía” un favor a Costa Rica. País que le abrió de par en par las puertas para establecer en su territorio una sede para sus representantes en el Istmo centroamericano. Esto le permitió a Roma crear relaciones no solo diplomáticas y religiosas, sino también conocer qué sucedía en diversos ámbitos en la región, gracias a los informes que realizaban sus delegados.  Tampoco se debe olvidar la escogencia de Costa Rica como sede para los enviados papales a Centroamérica, pues esto fue también un espaldarazo de Roma al país, ya que con esa confianza demostró que esta nación era un lugar “tranquilo y civilizado”, donde los delegados

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (V): Las ventajas de tener un enviado apostólico en estas tierras

En la entrega anterior se llegó hasta la inesperada muerte de Mons. Stork. La cual vino a cambiar toda la situación y los planes elaborados por Mons. Marenco, pues luego de conocer la noticia del deceso del Ordinario de San José el gobierno del país cambió de opinión en su apoyo irrestricto a la creación de la Provincia Eclesiástica, como se verá a continuación.  En un documento titulado como “Confidencial”, Alejandro Alvarado Quirós, ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, le escribió el 8 de enero de 1921 a Mons. Marenco para indicarle que, a causa de la muerte de Mons. Stork, en el gobierno civil  “ya no vemos la urgencia de ella [la división], y en este momento en que está abierta la sucesión del Obispado, sería hasta cierto punto contraproducente para la tranquilidad de los círculos católicos, aumentar con nuevas candidaturas la división entre el clero y dar incentivo a las ambiciones, que son humanas y explicables aun entre sacerdotes”.  Aun, el mismo Alvarado Quirós pro

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (IV): El Gobierno civil y su deseo de voz y voto a la hora de nombrar los obispos

Cuando Marenco llegó a tierras costarricenses, sabía que debía de cerrar de una vez por todas la creación de la provincia eclesiástica de Costa Rica, pero también debía de buscar a los hombres idóneos para cada sitio escogido como sede episcopal.  Sin embargo, para el caso costarricense, como en otros casos de América Latina, el gobierno del país deseaba tener voz y voto en la designación de los posibles prelados. Los gobernantes del país sabían lo útil que era tener obispos afines a sus políticas o por menos que no ocasionaron problemas ni disturbios sociales, por ende, deseaban su grado de injerencia en la designación de los obispos. De modo general el gobierno siempre se mostró de acuerdo con la división y hasta había dado una terna para los obispos de las nuevas sedes. Este derecho que había perdido desde 1884 por la derogación del Concordato, pero que, Roma por amistad y diplomacia aún le permitía tal privilegio. Bajo este panorama Mons. Marenco empezaba a darle forma a la divisió

A propósito de los 100 años de la Provincia Eclesiástica de Costa Rica (III): Los deseos y anhelos del clero costarricense

Toda diócesis necesita de un obispo y todo obispo necesita de una diócesis. Es bajo esta premisa que se deben entender los nombramientos que se dieron en torno a la Provincia Eclesiástica de Costa Rica entre los años de 1921-1922.  Cuando tomó auge la idea de crear la Provincia Eclesiástica de Costa Rica no se pensó de manera directa en nombres de los consiguientes obispos. Solo se sabía que si se creaba de manera expedita el primer arzobispo de San José sería Mons. Juan Gaspar Stork, quien en ese momento era el obispo de la diócesis-país de Costa Rica. Durante el periodo en el cual Mons. Juan Cagliero fue el delegado Apostólico, no se mencionó ningún nombre para la o las nuevas sedes de episcopales. El que no se hablara de nombres y hombres en particular, no quiere decir que no existiera quien desease ser obispo. En este caso se puede mencionar que desde 1913, Antonio del Carmen Monestel Zamora lo manifestó de manera abierta al enviar información a Cagliero sugiriendo cambios en la di