Ir al contenido principal

Nuevo reglamento de la sala de consulta

Recientemente, con fecha de 29 de junio de este año, se ha aprobado el nuevo reglamento de la sala de consulta de este Archivo, titulado "Normas para el acceso y consulta de documentos en el Archivo Histórico Arquidiocesano Monseñor Bernardo Augusto Thiel".

Les invitamos a descargarlo y leerlo a través del siguiente enlace:


El reglamento regula el ingreso a la sala de consulta por parte del investigador, el préstamo y consulta de documentos, la reproducción de documentos y el horario de la sala. Sus objetivos son actualizar el reglamento anterior, publicado en el año 2010, clarificar las normas de acceso a los documentos e incluir normas prácticas que hagan compatible la consulta y la conservación de un conjunto documental de singular relevancia.

Sería muy extenso detallar aquí el contenido de estas normas, pero como puntos más destacados podemos mencionar resumidamente los siguientes:

  • Gratuidad y universalidad del acceso a la sala de consulta: Para el uso de la sala de consulta únicamente se exige ser mayor de edad y estar convenientemente identificado con la cédula de identidad, permiso de residencia o pasaporte.
  • Regulación detallada de los artículos permitidos en la sala de consulta: Solo se permite el ingreso a la sala portando una computadora (sin funda protectora), lápiz de grafito y hojas sueltas. No se permite ingresar a la sala de consulta portando otros artículos y muy especialmente está prohibido el uso de bolígrafo o de cualquier otro instrumento que contenga tinta.
  • Normas de acceso a los documentos
    • Se establece un plazo general de restricción del acceso de 50 años desde la emisión del documento. 
    • Complementariamente, solo salen a sala los documentos que se encuentran en buen estado de conservación y están convenientemente organizados y descritos. 
    • Pensando especialmente en la agrupación denominada Fondos Antiguos (1594-1920), una de las más consultadas por los investigadores, pero cuyo acceso se ha visto tradicionalmente limitado por un amplio listado de documentos restringidos (Archivo Histórico Arquidiocesano (2004). Inventario de documentos restringidos. Fondos Antiguos. Documentación encuadernada), se ha establecido la norma de restringir el acceso exclusivamente a aquellos documentos que sean de fecha posterior a 1850 y contengan información personal sensible. 
    • Se mantienen las restricciones ya existentes para la consulta de expedientes matrimoniales posteriores a 1950 (solo disponibles para los interesados directos, convenientemente identificados) y para la consulta de planos de cualquier fecha (que requiere autorización escrita por parte de la institución de procedencia de los planos que se quieran consultar).
  • Soportes alternativos para la consulta documental: Cuando el documento esté digitalizado, se facilitará al investigador la copia digital con preferencia al original. Los libros sacramentales anteriores a 1900 y en general los documentos en mal estado de conservación solo se podrán consultar a través de sus reproducciones en microfilm o digital. 
  • Posibilidad de reserva de documentos con 24 horas de antelación, a través del sistema de solicitudes de la sala de consulta.
  • Asignación del espacio de trabajo a cada investigador en función de la tipología o estado de conservación de los documentos que vaya a consultar.
  • Preferencia de la copia digital como medio de reproducción de documentos.

Con estas disposiciones pretendemos ayudar al Archivo a cumplir con su doble misión de facilitar la consulta de sus documentos por todos los interesados y al mismo tiempo garantizar sus conservación para las futuras generaciones.



Pablo Durand Baquerizo
Jefe Archivo Histórico Arquidiocesano

Comentarios

Artículos más leídos durante el último mes

La Iglesia de las Ánimas de San José (II)

2. Convento de frailes capuchinos: Efectivamente, en algún momento del año 1949, Mons. Sanabria debió de acordar con los Padres Capuchinos la cesión a estos del terrero donde se enterraron las víctimas de la epidemia del cólera de 1856. Así, sabemos que el 2 de enero de 1950 Mons. Sanabria escribe al P. Valenciano informándole del próximo establecimiento de los Padres Capuchinos en San José, “precisamente en el sitio que fue Cementerio del Cólera, en donde ellos además de fijar su residencia habrán de construir la Iglesia o Capilla de Ánimas que fue el objeto para el cual fue donado aquel terreno. Estoy seguro de que este informe habrá de ser de su pleno agrado, no solo porque ya se ve próxima una solución al problema de la construcción de la iglesia de las Ánimas, sino también porque aquel vecindario aprovechará no poco de los ministerios de los Padres” . Ese mismo día contesta el Padre Valenciano a Mons. Sanabria felicitándole por su decisión. El 14 de abril de 1950 desde Car...

La iglesia de las Ánimas de San Jose (I)

El presente trabajo trata de señalar los principales hitos de la Historia de la Rectoría Preciosísima Sangre de Cristo , más conocida como Iglesia de las Ánimas, dada su importancia para la ciudad de San José y su estrecha relación con los orígenes de la actual sede del Archivo Histórico Arquidiocesano “Monseñor Bernardo Augusto Thiel”. La Iglesia de Las Ánimas, ubicada en la Avenida 10 de San José, es un hito urbano de la capital josefina, por su ubicación actual en una de las principales entradas a la ciudad y junto a los principales cementerios de la misma y por erigirse sobre el solar del antiguo Cementerio del Cólera , en el que fueron enterrados los afectados por esa epidemia en el año 1856 a raíz de la Campaña Nacional contra William Walker. La investigación se ha hecho a partir de las fuentes documentales existentes en el Archivo Histórico Arquidiocesano. Por ello sus conclusiones podrían verse matizadas a partir de la consulta de otros acervos documentales. Se ha co...

Parroquia San Juan Bautista, Tibás, San José

En este año la parroquia San Juan Bautista de Tibás está cumpliendo 150 años de fundación de la parroquia , hecho acaecido el 2 de enero de 1865 y por la tanto un motivo de alegría, regocijo y que nutre y vigoriza la sociabilidad , las estructuras comunales y su identidad,  antes  pueblerina y hoy pujante cantón alrededor de su templo parroquial. La población del Murciélago se encuentra ubicado en actual distrito San Juan, cantón de Tibás. Tuvo su primera ermita en 1837 , previa solicitud y financiamiento de vecinos del lugar (Campos Ramírez, 2014, P.128). Desde esa fecha se estableció la Ayuda de Parroquia que abarcaba las poblaciones de Uruca, San Vicente y San Isidro, entre otras (Campos Ramírez, 2014, P.133). En 1852, los vecinos de San Juan del Murciélago solicitaron la creacción de la parroquia, sin embargo, esa petición fue denegada. Finalmente, mediante un movimiento de las fuerzas vivas de ese lugar, firmas de vecinos y estudio de las autoridades eclesiástica...

Fray Antonio Margil

Fray Antonio Margil nació en Valencia, el 18 de agosto de 1657 . Sus padres se llamaban Juan Margil y Esperanza Ros. Fue bautizado dos días despu é s en la parroquia de san Juan del Mercado, hoy llamada de los Santos Juanes .   Vistió el hábito franciscano a los 18 años de edad en el convento de la Coron a , de Valencia, en el que hizo la profesió n un a ñ o m ás tarde, tomando el nombre de Antonio por el de Agapito que le habían puesto en el bautismo. Ordenado sacerdote de 1682, residió en los conventos de Onda y Denia, de donde en marzo de 1683 pasó como misionero a las Indias Occidentales. Ya en Am é rica, se decidió con todo el entusiasmo de su juventud y celo religioso a evangelizar a los indígenas, recorriendo a pie, var i as veces, parte de las Am é ricas Central y septentrional, entre Luisiana y Panamá, y cosechando copiosos frutos .   Quer é t a ro, en M é xico, fue el primer centro de su actividad , si bien pronto comenzó su fabulosa etapa misioner...

Los sacerdotes de la Diócesis de Costa Rica en medio de la epidemia del Cólera

Concluida la Batalla de Rivas , a causa de la epidemia desatada por el contagio del cólera, el ejército expedicionario costarricense tuvo que devolverse a territorio nacional. Con la vuelta del ejército entraba también la enfermedad. Ante tal flagelo, el papel jugado por los sacerdotes -en los casos donde no salieron huyendo- y por la misma jerarquía católica, en su esfuerzo por evitar la propagación de la enfermedad y en la difusión de posibles remedios para la misma, fue de gran importancia. La sección de Fondos Antiguos del Archivo de la Curia Metropolitana , custodia una gran cantidad de cartas dirigidas tanto por el Gobierno a la jerarquía católica como de ésta a los presbíteros y viceversa sobre las medidas que se tomarían con respecto a la epidemia. El 12 de mayo de 1856 llegó una carta a Mons. Llorente, en la que se le comunicó que la comarca de Puntarenas estaba siendo atacada por el cólera. En este mismo documento, firmado por Rudecindo Guardia, se le informaba al prela...